domingo, 28 de abril de 2013

2. ¿Teoría? ¿Qué teoría?



Ahora que ya conocemos mejor todas las teorías que existen sobre el lenguaje y una vez analizadas todas puedo decir, con máxima seguridad, que la teoría usada por excelencia en el colegio donde he realizado la mayor parte de mis estudios es la gramática tradicional: norma, definición, 0 faltas y si las haces; a copiarlas 5 veces para que te acuerdes (
de la profesora supongo, porque de la falta no te acordabas cuando la volvías a cometer).

He pasado todos mis años de escolarización memorizando definiciones que luego tenias que vomitar en el examen, copiando faltas (para el buen recuerdo del profesor), y como no, haciendo árboles en la pizarra. No hay que olvidarse de ese maravilloso método de prepararse los dictados (véase la ironía)  o de resumir páginas y páginas de gramática cuyos textos ya eran tan escuetos que era imposible resumirlos más y acababas copiando lo que ponía en el libro pero en otro orden, para disimular.

Sobreviví y hasta aprendí, pero no gracias a lo comentado anteriormente sino gracias a dos profesores. Sí, solo dos. Antonio, profesor de algo llamado Complementaria de Català que cursé durante los últimos años de primaria, donde hacíamos ejercicios de acentuación, diptongos e hiatos, la diéresis  etc, etc. Gracias a sus ejercicios y a sus explicaciones, casi sin abrir el libro, pudimos darle sentido a todas aquellas faltas que llevábamos cometiendo desde que empezamos a escribir y que tantas "5 veces" habían sido copiadas.

Pero sin duda es gracias a Silvia, profesora de castellano, griego y latín durante el Bachillerato con quien más he aprendido. Centrándonos en las clases de castellano, nos hacía hacer los ejercicios de gramática en voz alta delante de toda la clase (por esto no es por lo que la recuerdo con más alegría), y hasta que no lo hacías bien no te dejaba, no pasaba al compañero de al lado ni lo decía ella sino que acababa haciendo que lo sacaras tu solito adelante. ¡Y lo sacabas! Lo entendías y sabías el porqué de aquel ejercicio. Pero sin duda su mejor método fue acabar con el "copiar 5 veces la falta".

Silvia nos hacia escribir una redacción de tema libre cada semana. ¿Y qué encontrábamos nosotros cuando nos la devolvía? Las faltas estaban redondeadas con un número encima y en un papel grapado a la redacción nos encontrábamos el número de la falta con una explicación detallada de por qué estaba mal y cómo era la forma correcta. Aquello nos demostró que Silvia era una de esas profesores que lo son por vocación, que de verdad quería que aprendiéramos y se tomaba su tiempo en explicar todas las faltas de todos los alumnos de Bachillerato. Por fin veíamos que pasaba con cada falta y no la copiábamos sin saber siquiera por qué aquello era incorrecto.

Estoy muy contenta y orgullosa de haberla tenido como profesora y ojalá todos los profesores que he tenido de lenguas se hubieran tomado las molestias que se tomó ella.
Desde aquí, y sabiendo que no lo vas a leer nunca,

Gracias Silvia.




lunes, 15 de abril de 2013

1. Languagestory


Provengo de una familia cuyos padres tienen lenguas maternas distintas. Un padre catalanoparlante perteneciente a una familia catalana de Badalona y una madre castellanoparlante de padres andaluces. ¿Qué sale de esta fusión?  Marina Mula, quien os va a contar una historia sobre lenguas, quizás muy poco habitual.  Ellos siempre tuvieron claro que me iban a hablar en catalán, situación fácil para mi padre pero no tanto para mi madre (recientemente me ha confesado que cuando me reñía o cuando me decía cosas bonitas le era inevitable no decirlas en castellano), ni tampoco para mis abuelos maternos quienes intentaban sin éxito hablarme en catalán. Así pues crecí hablando catalán con mis padres y mis abuelos paternos y castellano con mis abuelos maternos.

Esta situación cambió cuando cambié de colegio en Primaria. Mientras que la lengua que usaba en la primera escuela con mis compañeros era el catalán, cuando me escolarizaron en la segunda tuve que empezar a hablar castellano con ellos, quizá para sentirme más integrada ya que entre ellos hablaban castellano. Y aunque ambas lenguas de escolarización fueron el catalán, empecé a usar el castellano la mayor parte del tiempo que pasaba en la escuela.

Y aquí viene lo curioso porque a partir de ese cambio empecé a hablar castellano con mis padres. Mi padre, que se negaba a ese cambio, consiguió que siguiera hablando catalán con él, pero mi madre al ser castellanoparlante, no pudo evitar que acabáramos hablando castellano entre nosotras. 

Vale Marina, pero, ¿hablas alguna lengua más?
Después de abandonar el conservatorio de música al descubrir que no era lo mío, acabé, por suerte, haciendo inglés con 6 años y desde entonces hasta Bachillerato estuve en una academia de inglés. Actualmente tengo que conformarme con las contadas horas de inglés que se hacen en Llengües Aplicades ( parece mentira). Empecé también a estudiar alemán con 18 años, demasiado tarde.  Ahora hago alemán en el Programa d'Ensenyament d'Idiomes de la UPF. Tengo también conocimientos de francés ya que lo estudié durante la ESO pero no recuerdo más que: "Comment tu t'appelles?". Podría decir que mi nivel de inglés se encuentra aproximadamente en un C1, mi nivel de alemán en un A2 y mi nivel de francés realmente no considero que llegue a un A1 ya que lo que recuerdo de esta lengua es muy poco. 



























[Foto: todo el material que tengo como estudiante de inglés y alemán]

¿Cómo me veo en el futuro respecto a las lenguas?
Me gustaría poder llegar a dominar perfectamente el alemán y tal vez encontrar esa soltura que a veces noto que me falta hablando inglés. A parte me gustaría mucho aprender italiano y si se presenta cualquier otra lengua...

¡bienvenida sea!