miércoles, 29 de mayo de 2013

6. Currículum

Mis lenguas extranjeras son el inglés y el alemán.
O por lo menos le ponga ganas e ilusión al alemán.

Mis clases de inglés durante la ESO y durante el bachillerato, y mis clases de alemán fuera de la escuela se planificaban de la misma manera, de una manera estructural y situacional.
Aumentaba el nivel a medida que el libro avanzaba. Se presentaban los contenidos de menor a mayor dificultad. Realizábamos actividades de lectura y comprensión oral así como actividades a partir de diálogos a o basadas en diferentes contextos de uso de la lengua.

La gramática y las estructuras sintácticas siempre seguían un orden de menor a mayor dificultad. Lo primero que se aprende de gramática en las clases de inglés, por ejemplo, es el Present Simple y el Present Continuous. A medida que avanzaba el libro y con él, el curso, se trataba el Past Simple y el Futur auque esto solo se hacia en la ESO y no en Primaria. En Bachillerato aparte de repetir todo lo estudiado en los cursos anteriores (año tras año repitiendo lo mismo) se lanzaban al abismo y hacían lo que nunca creímos que harían: enseñar algo distinto. Present Perfect Continuous, Past Perfect, Past Perfect Continuous u otras combinaciones más. Toda una locura... Un avance.  

Respecto al vocabulario y a las estructuras comunicativas sucedía lo mismo: empezábamos con vocabulario sencillo y de uso frecuente en situaciones comunes del día a día y se acababa con vocabulario menos habitual y de mayor dificultad. Esta dificultad variaba obviamente dependiendo del curso del que se tratara.

Os muestro ahora como estaba dividido mi libro de inglés de 2n de ESO:

Echando un vistazo también al índice del primer libro de alemán que tuve y al mismo libro de inglés podemos ver que se dividen por: gramática, vocabulario, comprensión oral y comprensión escrita. Y ambos dedican una parte de refuerzo de todo lo aprendido a final de cada unidad.


5. ¿Hacia dónde enfocamos?

Antes de empezar a escribir la entrada y al ver la cantidad de enfocamientos y maneras de organizar una clase, no entiendo como la mayoría de clases que he hecho a lo largo de mi escolarización han sido todas planteadas de la misma manera. (programación por objetivos)

La programación por objetivos es el enfocamiento más tradicional que se ha usado en la enseñanza de las lenguas maternas. Se caracteriza por dividir el tema de aprendizaje en subunidades, en formular los objetivos al estudiante y en describir conductas empíricas observadas.
Existe también (ojo, que voy) la taxonomía de Bloom, la cual clasifica los objetivos de aprendizaje y elabora taxonomías. Cada uno de estos, en tres: cognitivo ( subdividido en 6 más), afectivo y psicomotriz.
Estos niveles dependen de la consecución del anterior.
















Con este enfocamiento, creo no recordar ninguna de mis clases. Ni con este ni con el resto. Nada de estudio de casos ( en la universidad descubrí lo que eran) ni proyectos, ni cualquier cosa un poco distinta del típico: 

"profesor explicando materia, alumnos escuchando, alumnos copiando o resumiendo la materia del libro, alumnos haciendo ejercicios, profesor observando como repetimos el ejercicio en la pizarra, profesor corrigiendo al alumno en rojo, alumno se va a casa sin saber el porqué de la corrección."

Suspiro. Sigo.

Recuerdo también las clases de catalán y castellano, con prácticas de análisis gramatical claramente deductivas. 

Ejemplificación de la norma / Ejemplificación con casos concretos / Aplicación en los ejercicios / Evaluación

Estas clases, y el resto, eran totalmente individualistas, sobretodo durante los dos años de Bachillerato en los que se suele trabajar de forma más individual todavía ya que todo lo que se hace va enfocado a los exámenes de Selectividad. ( Si no la haces, te aguantas y apechugas con el método pro-Selectividad). Cabe decir también que no me imagino una clase de catalán y castellano haciendo tareas de análisis gramatical de manera inductiva pero sí me parece interesante hacerlo con las lenguas extranjeras. Sería una manera interesante de aprender y de hecho creo que lo habré hecho alguna que otra vez. Empezar leyendo un texto y que los alumnos descubran cuál es la estructura o la forma verbal que se va repitiendo para saber qué es lo que se va a tratar en esa clase o descubrir cómo funciona esa misma forma.




miércoles, 15 de mayo de 2013

4. Metodología

No tengo muchos recuerdos en cuanto a la metodología que experimenté durante las clases de lengua en primaria pero tal y como comenté en la entrada anterior, las clases de lengua catalana y de lengua castellana se basaban en las explicaciones de gramática y la posterior práctica de los ejercicios. Recuerdo unas asignaturas llamadas Complementaria de Català y Complementaria de Castellano en las que realizábamos ejercicios de ortografía como el uso de la b y la v, los diptongos, la acentuación, etc. Cada dos semanas, en estas asignaturas analizábamos la métrica de los poemas. (Gramática-Traducción)


La ESO y el bachillerato los pasé haciendo árboles sintácticos, dictados, identificando los diferentes tipos de subordinadas así como resumiendo cada semana el tema de literatura que tocaba. Destaco solo las clases de lengua castellana de Bachillerato en las que seguíamos muy poco lo que dictaba el libro y la profesora seguía su propio esquema para explicarnos el temario y todos aprendimos en un curso todo lo que habíamos arrastrado durante la ESO.
Las clases de inglés en primaria, al contrario que durante la ESO y el Bachillerato, eran clases divertidas: cantábamos canciones, hacíamos juegos de vocabulario, elaborábamos un libro de actividades todos juntos, etc (aprenentatge coparatiu y enfocament per tasques). Lo mismo pasaba con las clases de francés que además representaban escenas cotidianas.



 [Fotos: actividad de Complementaria de Castellano, resumen de tipos de subordinadas y actividad en grupo de Inglés]

martes, 14 de mayo de 2013

3. Una de teorías psicológicas, por favor


En mi colegio, durante la ESO, había algo llamado Grups Flexibles. En esos grupos se dividía la clase por niveles, concretamente en tres niveles: el alto, el medio y el bajo. Esto se hacía en las materias de catalán, castellano y matemáticas. No inglés (pero el porqué os lo explico más adelante). Lo que podía parecer una idea motivadora y provechosa para los alumnos para dar más de sí ya que se centrarían en los temas que más dificultades les suponían, o avanzar de una manera más rápida acabo siendo una manera descarada de apartar a los alumnos del grupo bajo. Una pequeña humillación pública (según mi opinión) enfrente al resto de compañeros. Una puesta en bandeja para que los dos otros grupos los calificara de tontos.

Con esto no quiero, ni mucho menos, decir que los grupos o clases de refuerzo sean algo inútil o desmotivante (¡Viva los grupos de refuerzo!) pero distribuir de esta manera a los alumnos me parecía, me parece, y creo que siempre me parecerá, una forma de motivar, incluso demasiado, a los alumnos con más facilidades y de desmotivar, y enormemente, a los del nivel inferior. Así como hacer que los alumnos con pocas ganas de estudiar o de abandonar los estudios, lo den todo por perdido.

Una vez soltado este rollo para poneros en situación, empezaré a analizar que teorías psicológicas estuvieron presentes en esos años:

Durante estos grupos, el conductismo tuvo una alta presencia. Transparencias con gramática en las clases de catalán y castellano, memorización de dictados para no cometer faltas ortográficas, resumir cada semana el temario para entregarlo a la profesora quien tan solo miraba si lo habías hecho o no (Súper útil...).


















En inglés no se hacían estos grupos como dije anteriormente. En mi opinión creo que nos daban a todos (o a la gran mayoría) por perdidos en cuanto a nivel de inglés y decidieron crear un enorme nivel bajo. La metodología era la misma que en las clases de catalán y castellano: copiar explicaciones que la profesora copiaba en la pizarra, hacer miles de ejercicios tan solo para rellenar la hora y poco más. 
Conductismo, conductismo… Cuánto daño has hecho.

Pero creo recordar un ápice de humanismo en las clases de francés. En esas clases participaba el que quería, representábamos escenas cotidianas en francés, nos poníamos en círculo y hacíamos conjuntamente las actividades. Es estas mismas clases elaborábamos la regla entre todo a partir de realizar los ejercicios ( = Constructivismo).

Durante el bachillerato casi todo siguió igual, aunque, con suerte, ya no estábamos divididos por niveles y puedo concluir que he tenido experiencias humanistas, constructivistas y conductivistas, esta última, la más tradicional y de la que tengo peores recuerdos.