Mis lenguas extranjeras son el inglés y el alemán.
O por lo menos le ponga ganas e ilusión al alemán.
Mis clases de inglés durante la ESO y durante el bachillerato, y mis clases de alemán fuera de la escuela se planificaban de la misma manera, de una manera estructural y situacional.
Aumentaba el nivel a medida que el libro avanzaba. Se presentaban los contenidos de menor a mayor dificultad. Realizábamos actividades de lectura y comprensión oral así como actividades a partir de diálogos a o basadas en diferentes contextos de uso de la lengua.
La gramática y las estructuras sintácticas siempre seguían un orden de menor a mayor dificultad. Lo primero que se aprende de gramática en las clases de inglés, por ejemplo, es el Present Simple y el Present Continuous. A medida que avanzaba el libro y con él, el curso, se trataba el Past Simple y el Futur auque esto solo se hacia en la ESO y no en Primaria. En Bachillerato aparte de repetir todo lo estudiado en los cursos anteriores (año tras año repitiendo lo mismo) se lanzaban al abismo y hacían lo que nunca creímos que harían: enseñar algo distinto. Present Perfect Continuous, Past Perfect, Past Perfect Continuous u otras combinaciones más. Toda una locura... Un avance.
Respecto al vocabulario y a las estructuras comunicativas sucedía lo mismo: empezábamos con vocabulario sencillo y de uso frecuente en situaciones comunes del día a día y se acababa con vocabulario menos habitual y de mayor dificultad. Esta dificultad variaba obviamente dependiendo del curso del que se tratara.
Os muestro ahora como estaba dividido mi libro de inglés de 2n de ESO:
Echando un vistazo también al índice del primer libro de alemán que tuve y al mismo libro de inglés podemos ver que se dividen por: gramática, vocabulario, comprensión oral y comprensión escrita. Y ambos dedican una parte de refuerzo de todo lo aprendido a final de cada unidad.






